|
En 1.980 el Real Club Marítimo y Tenis de Punta
Umbría toma la iniciativa de desarrollar una serie de
proyectos de cara a las futuras celebraciones del V Centenario
del Descubrimiento de América en 1.992. Se proponen iniciativas
tales como la organización de una regata de buques escuela
que, partiendo de Huelva, realizara la singladura colombina,
una construcción de las réplicas de las tres carabelas
en Huelva con posterior cruce del Atlántico donde sus
tripulaciones fueran onubenses y, particularmente, crear la
infraestructura necesaria para celebrar una gran regata oceánica.
Toma poco a poco solidez esta idea. Se proyectaría
fundamentalmente a través de la formación técnica
de jueces, comités de regata y otras actuaciones formativas
junto con el adiestramiento de tripulaciones que adquiriesen
la experiencia necesaria para tal objetivo.
Habiendo adquirido la consistencia necesaria, la puesta
en marcha consistió en la organización de regatas
locales con recorridos cada vez más largos y difíciles
(por ejemplo, la Regata de los Descubridores de 200 millas náuticas
a dos tripulantes, entre otras) que curtieran a las tripulaciones
llamadas a participar en tamaño proyecto. Una vez adquirida
esta experiencia, decidimos organizar la "regata",
la Primera Regata Oceánica Palos - Isla de la Gomera
que ya conmemorase la primera singladura de las naves descubridoras
partiendo del puerto desde el que Cristóbal Colón
inicio su gran viaje.
Esta regata desde el principio contó con el patrocinio
de la Diputación de Huelva, el Gobierno de Canarias y
del Cabildo de la Isla de la Gomera, así como otras instituciones
y en septiembre de 1.984 nos lanzamos en esta regata arrumbando
a Islas Canarias que nos pareció una auténtica
aventura.
Una de nuestras preocupaciones como participantes era
comprobar si todos íbamos a ser capaces de lograr cubrir
la ingente distancia y llegar sanos y salvos al puerto de destino:
La Gomera. Así fue y, tras dieciocho travesías
atlánticas podemos, concluir que el programa de preparación
fue efectivo y que la suerte no exenta de la intervención
de la Virgen del Carmen, la virgen de los marineros siempre
nos acompaño.
La buena organización en tierra como en el mar
origina que a pesar de la dificultad de los retornos o de la
aproximación de las embarcaciones canarias las tripulaciones
repitan su participación año tras año,
dándose el caso de alguna tripulación que ha realizado
todas las singladuras.
Desde aquí os invitamos a participar y comprobar
la inolvidable experiencia que supone el reto de una navegación
oceánica a aquellos que no la tenéis, y para aquellos
que conozcan el vértigo del Atlántico abierto,
os proponemos una aventura llena de nuevas experiencias; os
lo aseguramos.
|