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Mare Nostrum 2002
Historia


27 años de Regata

La vela entonces - Primera del Mediterráneo - Innovaciones - Barcos más modernos, sponsors, competición más cerrada - Quien es quien - Los años de la crisis - Solitarios y A Dos: Normalidad - Progreso Técnico

¡QUÉ TIEMPOS AQUELLOS!

Desde las heróicas primeras ediciones, impulsadas por el director y fundador de Yate y Motonáutica, a la regata establecida que es ahora, la Mare Nostrum ha servido siempre de refugio y trampolín para todos los navegantes con ganas de mar abierto

En 1973, cuando Antonio Beghetti logró poner en marcha la primera regata Mare Nostrum, en España casi nadie tenía piloto automático. Los doce temerarios que Beghetti logró reunir en el Real Club Marítimo de Barcelona, aquel día 6 de septiembre, salieron en dirección a Palma con la sensación de lanzarse a una experiencia parecida a la de los astronautas del Apolo.


Antonio Beghetti

El ingeniero y navegante Javier Simó se trajo a Barcelona tres ejemplares del piloto que él mismo fabricaba, inspirado en el ATOMS, que instalaron varios de los participantes pocas horas antes de la salida.

Otros habían comprado, a última hora también, un sucedáneo que proponía en aquel tiempo Plastimo, una veleta conectada directamente a la caña, cuya utilidad se mostró nula.

Sake - 1977
El timón de viento del Sake ya no funciona. 1977

Muchos, como el doctor Juan Guiu o quien firma esto, salimos sin nada. Condenados a pasar horas y horas agarrados a la caña. Dispuestos a acuartelar el barco si entraba viento y había que cambiar el génova, que en aquel tiempo iba todavía con garruchos.


Juan Guiu

Como medios de navegación remolcábamos por la popa las correderas Walker, más de fiar que las electrónicas, y usábamos radiogoniómetros Seafix.

LA VELA ENTONCES

Hay que entender que aquello ocurría en España, donde hace 25 años la vela registraba un atraso considerable con respecto a países como Francia, para decir algo.

Sí que había industria náutica: se fabricaban en poliéster veleros como el Sirocco, el Supermistral, varios Pumas, la Geisha, el Daymio. Plana y Banks hacían velas. Solé ya había introducido sus motores diesel marinizados para barcos deportivos.

Pero es que fuera se corrían transatlánticas, se daban vueltas al mundo, los periódicos publicaban notícias sobre vela. Desde aquí mirábamos lo que ocurría más allá de las fronteras con envidia y admiración.

En el país vecino se llevaban ya varias ediciones de la regata en solitario de L’Aurore, precursora de la actual Figaro, y sus navegantes tenían experiencia en la vela en solitario.

...y el patrón? ¡Cocinando los Espaguetis!
...y el patrón? ¡Cocinando los Espaguetis!

Algunos de los que luego alcanzarían el estrellato, como los Follenfant, Gahinet o Poupon, ya usaban unos pilotos con péndulo llamados Atoms, capaces de gobernar incluso con el spi arriba. También empezaban a ensayar enrolladores para los foques, o sistemas para dominar el spi, y disponían de radios VHF, mucho más efectivas que el primitivo 27 megaciclos con que nos intentábamos comunicar aquí.

PRIMERA DEL MEDITERRÁNEO

El fundador y primer director de esta revista, además de un entusiasta, ha sido siempre un visionario. Su sueño era hacer de la Mare Nostrum el motor y caldo de cultivo de la vela de altura española. Como ocurría con la Aurore en Francia, la Mare Nostrum tenía que hacer surgir navegantes, animar a hombres con inquietudes que buscaban hacer más cosas.

Basta ver la lista de participantes de esa primera edición para entender el acierto. El doctor Juan Guiu, que salió en el Sirocco Apy de la Asociación de Patrones de Yate, alcanzó con los años el rango de gurú y padre espiritual de muchos navegantes solitarios. La regata Memorial Juan Guiu es uno de los eslabones importantes del calendario para esos hombres.

Guiu y Vidal colmaron las esperanzas de Beghetti participando más adelante en la regata en solitario transatlántica, la mítica Transat. Vidal siguió participando en una Withbread, como navegante en el velero italiano BB Italia, y patroneando más tarde un velero español en la regata Parmelia.

Jordi Riera, otro participante, había ya cruzado el atlántico en solitario y se marcharía más tarde en su goleta de acero Gaia a dar la vuelta al mundo, durante la cual fallecería debido a un paro cardíaco.

Ricardo Zendrera, que venció en la prueba, navegaba en un Puma 26. Enrique Vidal usaba un velero idéntico. Otros participantes disponíamos de Hustlers, 28 pies de Holman & Pye construidos por Nick Kenyeres, o de Coronados 25. Los Siroccos pilotados por el doctor Guiu o por Jesús Aparicio Bernal, con sus 9 metros largos de eslora, eran considerados barcos grandes.

Kuhane Puma26 - Vencedor 1ª Edición
Kuhane Puma26 - Vencedor 1ª Edición

Pioneros o inconscientes, sin saber siquiera cómo se se podía dejar el timón para ir a proa a cambiar un foque, trazando con el lápiz en la boca estimas supuestas sobre una carta y soportando como podíamos el sueño que nos vencía tras horas y horas de aguantar la caña, los participantes de la primera Mare Nostrum aprendimos allí un montón de cosas.

INNOVACIONES

Que la regata en solitario era un "bicho raro" en aquellos tiempos lo demuestra el lapso entre primera y segunda edición: hasta septiembre de 1977 no pudo dar Beghetti la segunda salida, siempre bajo la mirada suspicaz de las autoridades de marina y las caras excépticas, aunque diplomáticas, de los federativos.

Entre los navegantes, sin embargo, había un deseo indiscutible. Muchos eran los que buscaban un terreno donde entrenar, demostrar, abrirse camino. Planteada ya con su recorrido de vuelta a las Baleares por estribor, en una sola etapa, la segunda Mare Nostrum reunió a gente que luego han hecho muchas cosas en la náutica:

Victor Sagi hizo en esa regata su primera aparición en solitario. También sería luego Sagi un participante español en la Ostar, además de liderar un equipo de Admiral's Cup. Y Joaquín Coello, quien luego correría una Ruta del Rón, diseñaría y lideraría el Licor 43 en la Withbread y acabaría diseñando barcos para la Copa América.

Victor Sagi
Joaquín Coello
¡La despedida del Solitario! - 1977
¡La despedida del Solitario! - 1977


Esa prueba eligió para iniciarse en lo solitario Enrique Gómez Curt, que luego se ha consagrado como editor de la revista Skipper, además de regatista de alto calibre. También estaban allí Santi Perelló y Miguel Feu, fundadores de la que fue la primera empresa de chárter conocida como Escuela Alfa. Y Pepe Ferrés, socio de ambos en la citada escuela, que acabaría convirtiéndose en organizador de regatas de altura como la Ruta de la Sal y la ruta de la Tramuntana.

Miquel Feu

Pere Ferrés

Victor Sagi ya está dando al winche

Victor Sagi ya está dando al winche


BARCOS MÁS MODERNOS, SPONSORS, COMPETICIÓN MÁS CERRADA

Cuando alcanzó la tercera edición, en 1979, la Mare Nostrum se había ya convertido en el lugar obligado para quien quería hacer algo en la náutica. Nada menos que 30 participantes, récord en toda su historia, reunió esa regata para la que Beghetti logró incluso organizar unas pruebas costeras clasificatorias, y que gozó del beneplácito de las autoridades.

Para entonces ya José Egui había comercializado de forma seria su piloto Bogasol, capaz de gobernar con precisión un casco de doce metros en cualquier rumbo, y había algunos enrolladores en la flota. De lo importante que ese piloto llegó a ser para la náutica española nos habla la cifra de 500 mecanismos vendidos, desde 1976 a 1988, por su fabricante.

Si se seguía calculando la posición por medio de la corredera de hélice y el Seafix, la ayuda del piloto permitía hacerlo con calma sobre la mesa de cartas. También ayudaba a dormir algunos ratos y mantener un rumbo fiable, con que aumentaban la seguridad y la velocidad.

El vencedor, el valenciano Quico Moret, navegaba en un Puma 34 preparado para regatas y demostró lo que un solitario entrenado y profesional podía hacer.

Pero había barcos aún más grandes: José Luis Ferrer usaba un Northwind, modelo que dos años antes se había considerado apto para competir en la Admiral’s Cup con nueve tripulantes a bordo. José Luis Vives se trajo un Carter 37 que patrocinaba El Periódico, otra innovación en toda regla.

Los spónsors: en vela, para aquel entonces, se consideraban casi pecado. Sólo regatas "sacrílegas" como la Mare Nostrum los aceptaban. Santiago García Gascón, con su ½ Tonelada Elvstrom de Fibrester, iba bautizado por Jaeger. Enrique Gómez Curt llevaba un Dyone 98 al que ponía nombre Burberrys. El mismo Gómez había participado aquel año en la regata de la Aurore como único representante español.


Santiago García Gascón

Juan Guiu consiguió que tres de sus tripulantes, Isidro Martí, Victor Cirera y su propio hijo Toni salieran a la regata, a pesar de contar todos ellos sólo con 17 años. Toni Guiu haría más tarde de patrón del Fortuna Lights en la regata alrededor del mundo Whitbread de 1985-86, en compañía con Jordi Brufau. Isidro Martí participó también en dicha Whitbread, fue más tarde tripulante del maxi Hispania, dirigió Yate durante algo más de dos años y organizó la expedición del yate Rael a Patagonia. Según explica él mismo, dicha Mare Nostrum le cambió la vida.

QUIEN ES QUIEN

Verán ustedes que estas líneas se parecen más a una crónica de sociedad, repleta de nombres y currículos, que a un auténtico repaso histórico. Hay una razón para ello, y es el efecto que tuvo la Mare Nostrum en el latir de la náutica española.

Había en los años 70 mucha gente nueva, barcos nuevos, afición y deseos de salirse de las cuatro regatas tradicionales, las Copas Españas y los viajes a Inglaterra, donde seguía dominando la atmósfera del "blazer" azul y los nombres aristocráticos.

En la Mare Nostrum se apoyaron muchos de los que, en aquellos mismos años, o más tarde, realizaron gestas y modificaron el deporte de la vela español. La Mare Nostrum, primera regata en solitario del Mediterráneo, única durante años, era el terreno que buscaban.

Albert Bargués y Jordi Nadalmany, dos españoles participantes en regatas oceánicas internacionales, hicieron sus primeros pinitos en regatas Mare Nostrum. Lo mismo va para Angel Rojas, el más activo de los navegantes solitarios españoles de la actualidad. Y Javier Samsó, Bubi para los amigos, quien planea correr la Ruta del Ron de este otoño a bordo del 60 pies Mundus.

Hay que citar también a Pere Truke, a quien muchos conocieron en los años 80 vendiendo Fortunas por toda España. Truke ha terminado recientemente un perímetro alrededor del mundo, realizado en uno de los veleros que él promocionaba y en buena parte en solitario. Su historia debería contarla él mismo.

LOS AÑOS DE LA CRISIS

En la edición de 1981 salieron 16 barcos, algo más de la mitad que dos años antes. Venció José Luis Ferrer con su Puerto Príncipe, trimarán diseñado por Xavier Soler. Fue el primer multicasco de regata que navegó en aguas españolas y con tripulación -solitario- español.

Pero la tendencia era a la baja. La crisis económica atacaba por todos los flancos: costaba obtener dinero de patrocinadores, los clubes no querían mojarse y ayudar, las instituciones eran remisas a dar permisos. No olvidemos que, por entonces, la Mare Nostrum seguía siendo una regata libre, no adscrita a ninguna institución ni parte de ningún calendario. Ese era el espíritu que tanto Beghetti como los primeros participantes habían querido darle.

Pero eso se mostraba, en aquellos años, poco adaptado a los tiempos. Por más que Beghetti y sus colaboradores hacían llamadas de teléfono, visitas y dossieres, la cosa no iba adelante. En 1984, nuestro director tuvo que dar él personalmente, sin apoyo, la salida a José Luis Vega, el único presente en la línea de salida. Vega, que había venido expresamente de Valladolid, es sea dicho pasando el solitario que más veces ha participado en una Mare Nostrum: 10.


José Luis Vega

Hasta 1987 quedó abandonada la Mare Nostrum por la falta de medios y permisos. Ocurrió entonces que Guiu, Sagi y los jóvenes que volvían animosos de la Whitbread se reunieron para intentar resucitarla. Como no había presupuesto para nada, estuvieron a punto de darse la salida ellos mismos: quedaban el día de septiembre elegido en la bocana de Aiguadolç, en Sitges, y ponían rumbo a Menorca. Para las llegadas bastaba que cada uno se tomase el tiempo.

Fue esta edición la "fastnet" de la historia de la Mare Nostrum, con una borrasca que obligó a retirarse a los 8 participantes.

De hecho la prueba terminó siendo una regata auténtica, pues gracias al empeño de José del Vallés, secretario de la RANC, se logró que el Puerto de Aiguadolç montase una línea de salida. La línea de llegada y la toma de tiempos no llegaron a ser necesarios, como se ha dicho, por la retirada de todos los participantes.

Para 1988 eran otra vez ocho solitarios los inscritos, con victoria de Toni Guiu, hijo de Juan Guiu, pero en 1989 eran sólo 3 y se suspendió la edición. Los tiempos eran bajos para la navegación en solitario.

Toni Guiu - 1988
Toni Guiu - 1988

SOLITARIOS Y A DOS: NORMALIDAD

Así lo vio Victor Sagi, que para entonces se había erigido presidente de la asociación de solitarios. Para la próxima edición, celebrada en el año 90, se dio paso a las tripulaciones en doble. De lo acertado de la medida da cuenta la proporción de inscritos para el recorrido Barcelona-Barcelona, siempre dejando las Baleares por estribor: 5 solitarios para 7 tripulaciones en doble.

Desde entonces la Mare Nostrum entró en su mayoría de edad. Convivía ya con otras regatas, en solitario o a dos, y registraba los altibajos que todas las pruebas sufren. Sus ediciones no se vieron ya dificultadas por las trabas de las autoridades.

Zeta de A. Zerolo - 1991 - Vencedor Solitarios
Zeta de A. Zerolo - 1991 - Vencedor Solitarios

La edición del año 91 volvió a alcanzar la cifra récord de 30 salidos, con 8 solitarios y 22 barcos en doble.

Duende de J. Rodriguez y J. Costa - 1991 - Vencedores A Dos
Duende de J. Rodriguez y J. Costa - 1991 - Vencedores A Dos
Jacinto Rodriguez


Volvió a descender en 1992 (5 y 16), se mantuvo en 1993 (6 y 17), registró un descenso en los dobles en 1994 (7 solitarios y 9 dobles) y mostró un animador empate en la última edición: 10 solitarios por 10 tripulaciones dobles. Destaca en esa última edición la victoria en solitario de Angel Rojas, que participaba por quinta vez.

Estas ediciones posteriores a la crisis de los ochenta se han caracterizado por algo que podríamos llamar "normalidad": organizadas por estamentos como la RANC y la Asociación de Solitarios, inscritas en el calendario y más o menos apoyadas por la federación, se han convertido en algo esperado por muchos.

PROGRESO TÉCNICO

Si no tienen la característica heróica de las primeras ediciones -milagrosa habría que apuntar, viendo las dificultades con que enfrentó la regata en sus primeros años- siguen siendo una excelente plataforma de entreno y lanzamiento para todos los navegantes. Las casi 500 millas del recorrido, que sigue dando la vuelta a las Baleares por estribor, ponen a prueba la pericia y la resistencia de cualquiera.

Los barcos actuales llevan casi todos pilotos eléctricos. Los últimos vencedores, entre los que destacan Toni Guiu, Miguel Alvarez y Angel Rojas, usan veleros de regata modernos, casi al nivel de lo que se ve en los competiciones IMS.

Por supuesto que resulta fundamental la tecnología de los GPS, con que cualquier solitario sabe instantáneamente dónde está y qué rumbo tiene que hacer para llegar a su waypoint. Pero más saludable resulta la presencia de las radio VHF y, por qué no, los teléfonos móbiles. El solitario necesita comunicarse, ya sea con tierra ya con sus propios competidores. Durante las regatas Mare Nostrum el tráfico en la radio es constante. Se sienten esos hombres así un poco menos solos.

Pero siguen navegando solos. Eso no ha cambiado desde 1973.

por Carlos Serra

(Agradecemos a Josep del Vallés, de la RANC, las informaciones que nos han servido para la confección de este artículo)

 



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